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Se erige el monumento a Morelos, inaugurado el 5 de noviembre de 1952

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A consecuencia del incendio del Parián Nuevo, hecho ocurrido el 31 de marzo de 1951, la Comisión del Río del Tepalcatepec, el gobierno municipal, y con apoyo del ejecutivo estatal, emprendieron una serie de cambios en el centro de Uruapan, como no se habían registrado desde la época del Porfiriato, los cuales se desarrollarían desde abril de aquél año y hasta 1959, aproximadamente. Uno de los sucesos más destacables fue sin duda la creación de la actual plaza monumental José María Morelos y la edificación del monumento a este héroe nacional.

 

 

A partir 1950, el gobierno local ya pretendía llevar a cabo algunas modificaciones en la ciudad, principalmente en las plazas, plazuelas, jardines, portales y edificios, pero todo quedaba en proyectos. La construcción del monumento a Morelos tiene su historia, la cual vale la pena conocer. Poco después del incendio del parían, las ediciones del 12 y 26 de mayo de 1951 del semanario «Crítica», sostenían que las autoridades ya estaban planeando lo que podría ubicarse en lugar del parián.

 

 

Al principio se hablaba de un Parque Recreativo o algo de carácter público que beneficiara a la población, o bien una glorieta que tuviera como monumento a la egregia figura de Fray Juan de San Miguel, don Vasco de Quiroga o de un héroe representativo de la historia de México; o mejor, para una óptima circulación, prolongar la calle Cupatitzio con la Venustiano Carranza, pasando por donde estaba el parián y una parte del Portal Mercado.

 

 

Al mes siguiente, sectores, agrupaciones y sociedad manifestaron varios pronunciamientos y opiniones que recibió el gobierno de Ignacio Alvarez respecto a lo que habría de hacerse en donde estaba el Parián Nuevo. Así, el Comité Regional de Obreros y Campesinos expresaba que se construyera un parque recreativo infantil. La Confederación Regional Campesina, de la CMT (CRC), opinaba que no se destruyera ninguno de los dos parianes (el nuevo y el viejo, situado donde ahora está la pérgola), y en cambio sí se realizara la unión de los jardines Miguel Rincón y Fray Juan de San Miguel para crear una gran plaza; en tanto, la federación Distrital de Obreros, sugería se erija un monumento a Fray Juan de San Miguel; el Club Rotario y la CANACO Uruapan, igualmente pensaban en que sería factible el levantamiento de un monumento al fundador hispánico de Uruapan, poniendo en los extremos de su base dos fuentes.

 

 

Lo que sí se confirmaba en la primera quincena de julio de 1951 es que en el Parián Viejo habría de hacerse una obra pública, por lo tanto se derrumbaría el inmueble, hecho que sí se llevó a cabo. Para ello, se le solicitó a sus dueños y locatarios el cambio de sus mercancías, pues como sabemos en los dos portales del parían (Hidalgo y Zaragoza) habían más de una decena de locales comerciales. El plazo fue hasta el 1º de marzo de 1952, toda vez que, por consenso del pueblo de Uruapan, habría de derrumbarse, era entonces cuando se creía que se iba a construir un monumento a Fray Juan de San Miguel.

 

 

El 1º de marzo de 1952, las autoridades locales anunciaron oficialmente la creación del monumento y plaza denominada José María Morelos, en los espacios de la antigua Plaza Central y la plaza y Mercado Fray Juan de San Miguel, conforme lo establecía en un documento el señor Luis Martínez Estrada, secretario del H. Juntas del Mejoras de Uruapan, escrito donde se decía que «el gobierno por conducto de la Comisión del Tepalcatepec, emprenderá las obras para el embellecimiento y reconstrucción de las plazas, erigiéndose en el jardín central un monumento a Morelos, por cuyo motivo habrá de llamarse a partir de su inauguración «Plaza Monumental José María Morelos».

 

 

En lo relativo a la pavimentación de toda la plaza, correspondería al gobierno de estado ejecutar dichos trabajos, teniendo como recaudador de importes a la citada H. Junta de Mejoras. La grandiosa obra no hubiera sido posible sin el respaldo económico de vecinos de la ciudad. En agosto de 1952, para las mejoras del centro de Uruapan, se contó con el apoyo y participación de industriales, bancos, comercios, agricultores, locatarios y ciudadanía que gentilmente daban sus participaciones para la modernización del centro; hasta esa fecha se hablaba de más de 100 mil pesos reunidos para destinarlos a gastos de obra.

 

 

Y es que la transformación de la plaza principal requería del esfuerzo del pueblo entero, por eso con su dinero aportado, en septiembre de ese año, se logró la concentración de 109 mil pesos canalizados exclusivamente para el embellecimiento de la plaza luego de haber desaparecido los dos parianes. Por cierto, la Comisión de Tepalcatepec aportó 17 mil pesos para el monumento a Morelos, en abril de 1952. Con presupuesto para la inversión de la obra, desde el día 17 de septiembre de 1952 arrancaron los trabajos de embellecimiento de la plaza, mismos que estaban dirigidos por el Vocal Ejecutivo de la Comisión del Tepalcatepec, general Lázaro Cárdenas.

 

 

En tanto, desde julio de 1951, Ignacio Alvarez, con el respaldo del gobierno estatal, anunciaba a través de los medios locales la grandiosa obra de modificación del centro de Uruapan, el cual «será la admiración de propios y extraños», decía al semanario “Crítica”, en su edición del día 21 de aquel mes. Además, la edificación del monumento a Morelos, estaba por cristalizarse. A pesar de que estaba contemplado llevar a cabo su inauguración el 21 de octubre de ese año, no fue sino hasta una gira de trabajo del ejecutivo federal.

 

 

Así, a principios del mes de noviembre de 1952, el presidente de la república, Miguel Alemán Valdés, realizó una gira de trabajo por varias ciudades de Michoacán, pero principalmente por la región del Balsas, donde supervisó los trabajos del Programa de la Cuenca del Tepalcatepec. La visita oficial se prolongó por cuatro días, en los cuales el ejecutivo inauguró obras de relevancia para el bienestar de los michoacanos, entre ellas la erección del monumento al Generalísimo.

 

 

Los medios de información nacionales daban nota de la visita de Miguel Alemán a Michoacán, la cual incluía una gira por Uruapan. Prueba de ello es lo que cita el medio capitalino “Tiempo, semanario de la vida y la verdad”, en su edición 550, del 14 de noviembre de 1952. En su clásica sección Jornadas Nacionales, parte de la noticia señala: «En Michoacán a las 10:35 del martes 4, el Presidente de la República, a bordo de El Mexicano, llegó a la Ciudad de Uruapan, Mich., con el objeto de inaugurar las importantes obras realizadas en la Cuenca del Tepalcatepec… El recibimiento que se prodigó a Don Miguel en Uruapan es uno de los más brillantes y efusivos de que se guarda memoria. El público en masa salió a las calles para vitorearlo, y los aplausos fueron ininterrumpidos en todos los lugares donde se hizo presente».

 

 

Después de su arribo a la población, el Lic. Alemán se trasladó al sitio donde comenzaba la nueva carretera que comunicaba con Apatzingán, sitio a efecto para la ceremonia de apertura. Más tarde, el presidente visitó la Escuela de Técnicos Forestales que construye la Secretaría de Agricultura, ubicada en el Kilómetro 2 de dicha carretera. «Marchó luego el primer mandatario a la presa de Xicalán, que tiene por objeto captar las aguas del río Cupatitzio, con las que habrán de regarse las zonas de Lombardía, el Capire, el Ceñidor y Antúnez. Posteriormente, el Lic. Alemán -incansable, atento y vigilante- inspeccionó diversas obras de ingeniería, plantas de electricidad, vertedores, canales de desviación, sifones, puentes, etc. e inauguró la Presa el Cóbano.

 

 

La comitiva presidencial se dirigió a Nueva Italia y Apatzingán…» Sobre la erección del monumento a Morelos esta fue al llegar la noche del 5 de Noviembre. Luego del regresó de Apatzingán por parte de la comitiva, el semanario informa el hecho: «Al terminar la gira el presidente, encaminóse a Uruapan en donde recibió una magnífica acogida popular. En la Plaza Morelos de la población se llevó a cabo un acto cívico de inauguración del monumento al que acudieron miles de personas, presenciado desde un balcón por Lic. Miguel Alemán junto con el general Cárdenas».

 

 

Esta fue, sin duda alguna la obra más importante desde el punto de vista patriótico para Uruapan. La erección del monumento en la plaza del mismo nombre, ubicada en el centro de la población, era un homenaje al destacado héroe de la Patria. En el acto cívico se contó con la asistencia de destacados políticos y funcionarios más importantes de todos los niveles. Esa tarde, ya casi al anochecer, del 5 de noviembre, estaban presentes: El presidente de la república, Miguel Alemán; el general Lázaro Cárdenas de Río, vocal ejecutivo de la comisión del Balsas; ing. Pascual Ortiz Rubio, expresidente de la República; el ing. Adolfo Orive Alba, Secretario de RRHH; Nazario Ortiz Garza, el Lic.

 

 

Agustín García López, Secretario de Comunicaciones; el Ing. Alejandro Páez Urquidi, director de la CFE; Lic. José Castro Estrada, Subsecretario de Recursos Forestales; el Gral. Piña Soria, Jefe de Cuerpo de Ayudantes de la Presidencia; el coronel Carlos Serrano; Dámaso Cárdenas, Gobernador del Estado; Pelagio A. Rodríguez, Presidente Municipal de Uruapan, así como la mayoría de los diputados locales de la entidad y los representativos al Congreso de la Unión.

 

 

Esa tarde se veía la gran alegría de todos, pero principalmente de los uruapenses ahí presentes. Sobresalía la mirada segura, de contemplación y optimista de Cárdenas, uno de los de la iniciativa para que se erigiera el monumento. Era un merecido homenaje al Siervo de la Nación, aquel que llegara a vivir en esta población y que cuando estaba en peligro de ser atrapado por el ejército realista, al lado de los Constituyentes, el vecindario de Uruapan lo acogió hospitalariamente. La obra de Juan Olaguíbel, era admirada por todos.

 

 

El Ing. Ortiz Rubio, contemplaba detenidamente a un Morelos de pié, con la mirada hacia el Sur, hacia Apatzingán, donde el vallisoletano promulgara la Constitución de 1814. Bajaba la mirada el que también llegara a ser Presidente de México y veía que la efigie traía en su mano izquierda un documento, ¿sería el representativo de los Sentimientos de la Nación? Los demás asistentes, apreciaban a placer la obra del creador de La Diana Cazadora, el escultor Olaguíbel. Por su parte el Presidente Municipal fue el encargado del discurso oficial de la regia inauguración.

 

 

 

En el mensaje agradecía a las autoridades que habían participado en la conclusión de la obra del prócer nacional. El General Pelagio A. Rodríguez emotivamente sostenía: «Así, pues, este monumento, manifestación elocuente y maravillosa de la plástica, no es sino el homenaje sincero y espontáneo al hombre que desdeñó el título de alteza y prefirió ser llamado Siervo de la Nación; el homenaje de un buen número de uruapenses progresistas y entusiastas, así como del H. Ayuntamiento y del pueblo en general, quienes cooperan en tal forma al embellecimiento de nuestro hermoso Paraíso Michoacano, y agradecen al Presidente de la República, Sr. Lic. Miguel Alemán Valdés, su asistencia a éste evento tan significativo; haciéndole patente, al mismo tiempo, su reconocimiento por todas y cada una de las grandes obras con las que el pueblo michoacano se ha visto beneficiado durante su destacada labor administrativa y que tanto han ayudado a realizar los ideales del héroe cuya memoria perpetuamos».

 

 

 

La visita de Miguel Alemán duraría un día más. El día 6 regresaba a Morelia para la apertura de obras de agua potable de aquella región de Michoacán. Antes estuvo en Nueva Italia, Apatzingán y Piedras Blancas. En cuanto a su visita a Uruapan, a partir de la inauguración la plaza habría de tener el nombre de «Monumental Morelos». Además del discurso del General Pelagio, hubo otro más de Francisco Pozo, quien reconoció al «Comité Pro-Construcción de la Plaza Morelos». En su marginal, el semanario “Crítica”, el 8 de noviembre de 1952, ya casi para concluir la obra en plazas, jardín y pérgola, reconoce la iniciativa que tuvo el general Lázaro Cárdenas, personaje que encabezara los cambios y mejoras de Uruapan, de ellos, la construcción del Monumento a Morelos:

 

 

 

«Ya sabíamos que la parquedad del Vocal Ejecutivo de la Comisión del Tepalcatepec, señor general Lázaro Cárdenas, no iba a inscribir en el pedestal del Monumento a Morelos lo que ya se viene haciendo usual en nuestro medio; por ejemplo, como aquello de que se pone «siendo Presidente de la República, fulano de tal, Vocal de la Comisión, Sutano; presidente municipal, perengano; etc. etc., se erigió este monumento (el de Morelos)», pues bien hizo el general en que para inaugurar el Monumento a Morelos, el pasado cinco de los corrientes, haya reconocido la espontaneidad del pueblo de Uruapan para perpetuar la gratitud hacia esos grandes hombres que hicieron nuestra Patria, pues hablando en honor a la verdad, no ha sido en esto de la reconstrucción de la Plaza Morelos o de su Monumento, ninguna autoridad municipal, estatal o federal, la que ha costeado los gastos, sino un gran número de habitantes uruapenses en su mayoría industriales y comerciales.

 

 

 

La Comisión del Tepalcatepec solo se había concretado a administrar los dineros de esos habitantes generosos y en dirigir técnicamente o digamos supervisar dichas obras que bajo contrato dirige el arquitecto Enrique Marín. Por lo tanto los arreglos de la plaza central de la ciudad son a la perfección, un legítimo orgullo para Uruapan y por ende para los uruapenses».

 

 

 

En los últimos días de aquél año, las autoridades y habitantes del pueblo estaban de acuerdo en los arreglos de la plaza central de la ciudad, eran a la perfección un legítimo orgullo para Uruapan y, por ende, para los uruapenses. Y es que se reconocía el financiamiento económico que provenía de verdaderos hombres de buena voluntad, de la H. Junta de Mejoras Materiales de Uruapan y del auxilio tan valioso de la Comisión del Tepalcatepec.

 

 

 

A pesar de que la obra de cambios y mejoramientos de la plaza en su total aún no se concluía -no así el flamante monumento-, se continuaba recolectando dinero para terminar los detalles y obras más pequeñas de la plaza, entre ellas la Pérgola Municipal, tema para otra ocasión. Bibliografía: Cárdenas Lázaro.

 

Obras, tomo II (apuntes de 1941-1964), UNAM, Nueva Biblioteca Mexicana, México, 1973.

 

Texto: Sergio Ramos Chávez

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