• Encabeza Brissa Arroyo el 70 Aniversario del primer baile de los Caballos Bailadores
• Importante la regulación bajo los términos de protección y bienestar animal
Morelia, Michoacán, 11 de Octubre de 2026 .- La Diputada Local Brissa Arroyo Martínez, informó que ha avanzado la iniciativa de Ley para proteger la actividad y cadena productiva que representan los caballos bailadores y, además considerarla patrimonio cultural inmaterial.
Al encabezar la celebración por el 70 Aniversario del Primer Concurso de Caballos Bailadores y la Copa Rafael Álvarez Sánchez y Francisco Villanueva, Brissa Arroyo refirió que presentó una iniciativa de Ley que permitirá alcanzar un equilibrio entre tradiciones culturales y el respeto por los animales; será la Secretaría de Cultura del Estado quien inicie el trámite para concretarlo.
“Me da mucho gusto estar aquí compartiendo esta tradición tan arraigada en Tierra Caliente y que nos llena de orgullo, que nos da identidad con los Caballos Bailadores, el ballet folklórico, los charros y escaramuzas”, expresó Brissa Arroyo.
La Congresista Local recordó sus orígenes en una zona rural conviviendo con familias dedicadas a la agricultura y ganadería, con la cultura del esfuerzo, de la disciplina y la determinación.
“Conozco este sector, los conozco a ustedes y es por ello que estamos impulsando esta iniciativa para priorizar un enfoque de cuidado y bienestar”, afirmó.
Los caballos bailadores son un símbolo muy importante de la cultura mexicana y en Michoacán esta tradición se mantiene vigente en sus municipios.
Las tradiciones culturales y el respeto por los animales son dos temas que deben estar presentes en nuestras agendas para encontrar un equilibrio porque son aspectos que ayudan a la construcción de valores sociales al promover la empatía, la compasión y la responsabilidad.
La iniciativa está orientada a proteger el bienestar de estos animales, su integridad física y emocional, así como asegurar que no sean sometidos a tratos crueles para cumplir con el entretenimiento, porque sería incongruente que la violencia sea el motor de una expresión artística como esta, en lugar del talento y el vínculo de respeto.
Considerarla parte de nuestro patrimonio cultural, permitiría obtener herramientas para su protección, fomento y promoción; ayudaría a impulsar el desarrollo económico de nuestras comunidades, daría certeza y prestigio, y, sobre todo, priorizaría que las actividades con los animales se hagan desde un enfoque de cuidado y bienestar, dignificando su integridad.








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