La Travesía de la lucha de las mujeres por el reconocimiento de voto llega a su estación 70, ya que precisamente en este día, recordamos con mucho entusiasmo que hace siete décadas, aquel histórico domingo 3 de julio de 1955, por primera vez, las mujeres del país salieron a ejercer su derecho al voto en una elección federal.
Sin duda, un día significativo para las mujeres y para todo el país. Y ¿cómo no recordarlo? si fue la fecha de la salida de ese tren llamado Libertad, siguiendo la Travesía de una lucha que no ha bajado la guardia y aunque hoy estemos en estación 70.
La época de las mujeres aún se continúa combatiendo por hacer valer los derechos que nos corresponden, siendo uno de los principales, el derecho a una vida digna, sin violencia y sin los distingos de género que aún persisten.
Con la participación de las mujeres en las elecciones de 1955, culminaba la promesa de campaña que hiciera el presidente Adolfo Ruiz Cortines, a miles de mujeres mexicanas.
Para las citadas elecciones federales, se registraron las primeras votaciones de mujeres en todo el país. La cantidad de curules para hombres alcanzó el 97.5%; es decir, de 160 escaños, cuatro fueron para representantes femeninas: Marcelina Galindo Arce, por Chiapas; Remedios Albertina Ezeta Uribe, por el Estado de México; Margarita García Flores, por Nuevo León y María Guadalupe Urzúa Flores, por Jalisco. Todas emanadas por el PRI, partido hegemónico a nivel nacional en aquellos años.
Aquel memorable 3 de julio marcar un antes y un después en la historia democrática en México.
Es importante también precisar que, aunque su aprobación y decreto fue el 17 de octubre de 1953, un año antes, en 1954, en una elección extraordinaria ya se había dado la participación de las mujeres en el recientemente creado estado de Baja California y como resultado, es ahí donde surge la primera Diputada Federal en la figura de Martha Aurora Jiménez de Palacios.
La travesía de esta lucha inicia mucho antes de 1953. Solo basta voltear la hoja y dar un vistazo al pasado y recordar a la feminista Laureana Wright y su revista “Violetas de Anáhuac”, de finales del siglo XVIII, desde donde impulsó a escribir a las mujeres y las arengo a luchar por la igualdad; asimismo, Hermila Galindo, durante la época de la revolución presentó una solicitud ante el Congreso de 1917, para que la mujer fuera incluida en la Constitución y tuviera el mismo derecho al sufragio que los hombres.
Fue de suma importancia la apertura que diera el gobernador de Yucatán Felipe Carrillo Puerto en 1922 para que la mujer yucateca pudiera votar, surgiendo en este estado la primera regidora en la figura de Rosa Torre González.
Y en este mismo tenor, en 1923 se registraron las primeras diputadas locales: Beatriz Peniche Barrera, Elvia Carrillo Puerto y Raquel Dzib Cicero, convirtiéndose en las primeras mujeres en la historia de México en ser elegidas a un cargo de elección popular.
Tal logro fue producto de una lucha de décadas y que, si bien fue en 1953 cuando se reconoce, ya en 1937, el presidente Lázaro Cárdenas había presentado la iniciativa de reforma al artículo 34 constitucional, misma que fue aprobada, pero nunca salió del congreso, por ende, no fue promulgada sino hasta 1953 con el presidente Ruiz Cortines.
Añadir que, en 1947, en el gobierno del presidente Miguel Alemán, se reformó el artículo 115 constitucional, reconociendo el derecho a votar a las mujeres a nivel municipal. Este hecho marcaría el inicio para avanzar hasta lograr el voto a nivel nacional.
Es así que el tren llamado Libertad continuaba su travesía y fue avanzando y las mujeres fueron logrando espacios, llegando las primeras senadoras en 1964, María Lavalle Urbina y Alicia Arrellano Tapia.
Además, en 1979 llega la primera gobernadora Griselda Álvarez Ponce de León. Tres años después surge la primera mujer candidata a la presidencia de la república, Rosario Ibarra de Piedra y, por supuesto, en esta estación setenta la llamada “Tiempo de Mujeres”, arriba del vagón de este tren llamado Libertad la primera presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo.
No obstante, no basta la llegada de las mujeres a las posiciones políticas de representación en condiciones de equilibrio numérico, de equidad de género, en las asambleas legislativas y en los ayuntamientos, esto no es suficiente, las mujeres deben asumir los compromisos con la mayor preparación, capacidad y experiencia para desempeñar el encargo público, pues la falta de esto nos lleva al retroceso y el estancamiento del cambio social que buscamos. Por eso la importancia de impulsar la agenda de la mujer desde los ámbitos gubernamentales en aras de lograr una verdadera transformación.
Festejamos estos setenta años del reconocimiento del derecho de la mujer al sufragio, pero la Travesía continúa, ya que en el tema de la mujer hay una agenda pendiente por atender.
La Travesía: una vida de lucha por la igualdad.
LAURA RAMOS.
3 de julio de 2025.








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