Uruapan, Michoacán, 1 de noviembre de 2026
Ante una plaza Mártires de Uruapan abarrotada y con las calles de alrededor convertidas en ríos de gente, Grecia Quiroz se dirigió de manera directa a la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, para pedirle justicia para Carlos Manzo y para todas las víctimas de la violencia en México.
Miles y miles de personas marcharon desde el monumento a Lázaro Cárdenas en la Marcha por la Justicia y la Paz, a un año del asesinato de Carlos Alberto Manzo Rodríguez. Llegaron de distintos municipios de Michoacán, como Zamora, Jiquilpan, Sahuayo, Morelia, Apatzingán y Lázaro Cárdenas, y de otros estados del país, como Colima, Querétaro, Guanajuato, Ciudad de México, Estado de México, Tamaulipas, Baja California, Chihuahua, Nayarit y Aguascalientes.
Antes del mensaje se develó en la plaza Mártires una estatua de Carlos Manzo, en el mismo lugar donde Uruapan honra a quienes dieron la vida por sus ideales.
“Señora presidenta: hoy no le habla una adversaria política. Le habla una mujer que perdió a su esposo. Le habla una madre que quiere que sus hijos crezcan en un país donde defender una causa justa no sea una sentencia de muerte”, expresó.
Recordó las palabras de Carlos Manzo: “Carlos decía que en una lucha limpia solamente existían tres destinos: la cárcel, la muerte o el éxito. Y también dijo una frase que hoy me sigue estremeciendo: ‘Patria o muerte’. Y a Carlos le tocó la muerte”.
“A Carlos le arrebataron la vida. Le quitaron la oportunidad de ver crecer a sus hijos, de abrazar nuevamente a su madre, de seguir caminando junto a su pueblo. Y a mí me quitaron al hombre con el que quería compartir el resto de mis días”, dijo. “Pero hay algo que no pudieron quitarle: sus ideales. Y hay algo que tampoco van a poder quitarnos: ¡el derecho de exigir justicia!”.
Grecia Quiroz exigió que la investigación llegue hasta el fondo: “Que se investigue quién ejecutó el crimen, quién lo ordenó, quién lo financió, quién facilitó su realización y si existieron omisiones o responsabilidades de cualquier autoridad. Que se investigue todo. ¡Absolutamente todo!”.
Y advirtió: “Si las pruebas conducen a personas con poder político, económico o de cualquier otra naturaleza, la investigación no se detenga. Porque la justicia no puede tener protegidos. Porque la verdad no puede negociarse. ¡Y porque la vida de Carlos vale mucho más que cualquier interés político!”.
Con firmeza, agregó: “A los que mandaron matar a Carlos, la justicia tarde o temprano les llegará. No tengo duda”.
Aclaró que no busca venganza ni condenas sin pruebas: “Detener a una persona no significa necesariamente haber esclarecido un crimen. Mientras queden responsabilidades sin investigar, seguirá existiendo una deuda con las víctimas”.
Grecia Quiroz insistió en que la marcha no es solo por Carlos. Pidió justicia para las madres buscadoras (“no deberían estar buscando restos humanos; deberían estar abrazando a sus hijos”), para las familias de personas desaparecidas, para las víctimas de homicidio y de feminicidio, para los comerciantes extorsionados, los campesinos y los transportistas, y para las mujeres, niñas, niños y jóvenes.
“¡La justicia no debe depender de qué tan conocida sea una víctima! La vida de toda persona vale exactamente lo mismo”, afirmó.
Agradeció a quienes llegaron de tantos lugares para levantar la voz de manera pacífica, y subrayó que la marcha “no pertenece a un partido político, no pertenece a un gobierno, no pertenece a una sola persona. Esta marcha pertenece a las víctimas y a los ciudadanos que todavía creen que México puede ser un país de paz”.
En el momento más emotivo de la jornada, frente a la estatua recién develada, se dirigió a Carlos Manzo: “Ha habido días en los que tu ausencia pesa más de lo que las palabras pueden explicar. Días en los que nuestros hijos preguntan por ti. Nadie puede devolverte la vida. Pero sí puedo prometerte algo: que seguiré exigiendo que se conozca toda la verdad, y que tu memoria no será utilizada para promover odio, sino para reclamar justicia”.
Al cierre, Grecia Quiroz reiteró su llamado a la presidenta de la República: “Como mujer, como madre, como esposa, como ciudadana y con mucho respeto se lo pido: ¡escúchenos! No queremos un país acostumbrado a contar muertos. Queremos un país donde podamos contar oportunidades, sueños cumplidos y familias reunidas”.
“Podrán arrebatarnos a las personas que amamos. Podrán intentar apagar nuestras voces. Pero no podrán quitarnos el derecho de buscar la verdad ni la dignidad de exigir justicia. ¡Que nunca más defender nuestros ideales nos cueste la vida! ¡México merece justicia! ¡México merece paz!”, concluyó.








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